"El Malo del Bronx" en Los Angeles La magia musical de Willie Colón transformó al Conga Room en una discoteca neoyorquina Dos horas y media en un concierto de Willie Colón y su orquesta es revivir los mejores tiempos de la salsa. "El Malo del Bronx", apelativo de Colón, es uno de los tres responsables de la evolución de la salsa. De ser una nueva forma de mezclar sonidos de la música afrocaribeña y una manera nueva de bailar, con Colón, Rubén Blades y Héctor Lavoe, la corriente salsera neoyorquina ingresó a niveles sociopolíticos. El Conga Room, la noche del viernes pasado, pudo ser cualquier discoteca de Nueva York, de los años 70 y 80, donde los "nuyorricans" y los neoyorquinos tuvieron ese privilegio de ver y bailar en vivo y en directo con Colón, su trombón y Lavoe. Es lo que se viene a la mente escuchando al compositor, cantante y trombonista nacido en el Bronx, cuando comienza su noche con una recopilación de los mejores temas que hicieron juntos con "La Voz", Héctor Lavoe. Cómo no hacerlo si Colón y su banda irrumpen en la tarima con Che che colé, Barrunto, Te conozco, Calle luna, Calle sol, temas que popularizó Lavoe. La más reciente grabación de Willie Colón, Demasiado corazón, fue en 1997, cuando estuvo en México, envuelto en la tarea de musicalizar telenovelas. Después, su regreso a Nueva York lo tuvo ocupado en su trabajo político, incluyendo una postulación como defensor del pueblo de esa ciudad. En medio de ese paréntesis de no grabar nuevos temas, ha seguido con sus conciertos en Latinoamérica y Estados Unidos. Es que "los genios" de la música no tienen que estar en permanente actualización. No en el caso de Colón, uno de los que mantiene intacto su compromiso con la salsa, con este concepto --como él prefiere calificarlo-- creado hace más de tres décadas y que gracias al maestro del trombón se escucha tal como cuando estuvo en la "cima de la popularidad". Con más de 40 discos grabados y muchas otras producciones para otros cantantes, los conciertos de Colón tienen suficiente repertorio para abarcar sus diferentes épocas, desde sus inicios en la Fania, al lado de Lavoe, Rubén Blades --además de componer y hacer una segunda voz en Buscando guayaba--, Celia Cruz y luego como solista, con su propia banda. Once nominaciones al Grammy y numerosos discos de oro y de platino hablan del talento de Willie Colón. Es uno de los pocos compositores y arreglistas que se han dado el gusto de participar en la tarima del éxito que han creado para otros como cantantes. Es el caso de Lavoe, Cruz y Blades, por ejemplo. Las voces de los dos primeros son insuperables, inconfundibles. Para ellos, Colón les hizo temas considerados de antología, dentro de la salsa. Como solista, no es menos su producción y éxitos. La noche del viernes, entregó ¡Oh qué será!, el tema de Chico Buarque; Idilio, en el cual Colón hace gala de por qué es uno de los mejores trombones salseros; Mi sueño, de otro compositor brasileño, Martinho Da Vila; El gran barón, éxito de los años 90. Colón, Blades y Lavoe son como una trilogía. No se puede hablar de uno de ellos sin dejar de mencionar al otro. El punto de unión es Willie Colón. El sonero puertorriqueño llegó a Nueva York, se encontró con Colón y su vida artística se fue a la cima. Rubén Blades, el compositor y cantante panameño, se fue a Nueva York, se encontró con Colón y hasta ahora nada lo detiene. Es cierto, cada uno trajo lo suyo consigo. Lavoe, con un timbre de voz peculiar, sin ser compositor nato, tuvo un innegable y único talento para crear versos mientras cantaba, para improvisar, para sonear. No en vano es reconocido como el mejor de los soneros de todos los tiempos. De allí que se diga que "una cosa es escuchar un disco de Lavoe y otra verlo en vivo". Blades es el talento que necesitaba ser descubierto, tener la oportunidad. Y esa oportunidad se la dio Willie Colón. La época Colón-Blades de la Fania no tiene igual. Dos genios motivados por la misma inspiración social, las mismas inquietudes políticas y el mismo amor por la música afrocaribeña se unieron y rompieron todos los esquemas. La llamada salsa intelectual quedó corta para tan larga producción musical que desde entonces han seguido lanzando ambos, aún separados. Colón y Blades han vuelto a presentarse juntos en 1997 en una gira para promocionar Tras la tormenta, la producción que los unió después de muchos años. Realizaron un concierto para recaudar fondos cuando Willie Colón postuló como vicealcalde de Nueva York el año pasado. Pero, cosa rara, Colón no toca ni canta en sus conciertos temas que hizo con Blades. Por el contrario, los temas que realizó con Lavoe están siempre presentes. Fue precisamente con un homenaje al "Cantante de los Cantantes" que cerró su concierto en el Conga Room. Habló de cómo se encontraron en 1966, ambos con no más de 17 años de edad, integrando dos grupos de música diferentes. "A nosotros nos faltaba una voz, y el sonido de ellos como banda no era muy bueno. Así que le dije a Héctor Juan Pérez Martínez, el cantante de Los Newyorkers, que se viniera con nosotros. Luego cambió su nombre a Héctor Lavoe y así comenzó todo". Con La banda, Periódico de ayer, El todopoderoso y El cantante, Colón trajo nuevamente a Lavoe al escenario, tal y como comenzó su concierto. Willie Colón fue "El Brother" de Lavoe y "La Voz", el que le gritaba cuando escuchaba su trombón: "¡Guapea Willie Colón!". |