Merida

Foto (Carlos Hernandez)


Willie Colón hace vibrar al público en la Plaza Grande

¡Vaya que fue el comienzo de un gran festejo! Sin importar orígenes, nacionalidades, edades o clases sociales, Mérida celebró anoche en grande su 465o. aniversario: la Plaza Grande vibró y retumbó al ritmo de la música del salsero Willie Colón.

¿Que usted no estuvo ahí? De lo que se perdió... pero el vecino, la tía o el sobrino seguramente le contarán hoy cómo la esquina de la calle 63 con 62 se convirtió durante dos horas en el imperio de la música tropical.

El acto protocolario de la Sesión de Solemne de Cabildo, del que informamos en la página dos, terminó antes de las 21 horas para ceder los reflectores al escenario donde Willie Colón impuso el compás para bailar y aplaudir al ritmo de su repertorio.

Una gran pista Cientos de personas bailaron, cantaron, gritaron y aplaudieron al ritmo de la música, y no pocos sucumbieron a las ganas de mostrar sus mejores pasos. Meridanos, vecinos de otros municipios y estados, incluso extranjeros, disfrutaron de la fiesta por igual y dejaron que el ritmo invadiera el cuerpo.

Puntual a la cita, Willie Colón no hizo esperar a quienes ansiosos esperaban su aparición en el escenario, y así la fiesta comenzó en tiempo y forma. “Ten Cuidado”, “Gitana”, “Delirio” y “Demasiado Corazón” se dejaron escuchar. El público pedía a gritos “Talento en televisión“, una de las canciones más famosas del salsero.

El músico y compositor no tardó en conceder la pieza y un mar de gente movió la cabeza, pies y cuantas partes del cuerpo les permitía el tumulto al compás de la canción. Fue una de las más aplaudidas de la noche.

“Gracias Mérida, felicidades por su 465o. aniversario”, dijo el salsero cuando después de varias canciones se dirigió al público. “Uau... son muchos años, algunos más que yo, ¡increíble!”.

El trombonista mostró sus aptitudes musicales y se llevó los aplausos de la concurrencia. La música siguió, el baile se prolongó y la fiesta parecía apenas comenzar... Una noche fresca y a la vez llena de calor humano llenó de vida a la Plaza Grande. ¡Felicidades Mérida!— Iris Margarita Ceballos Alvarado.

MARIA GABRIELA MENDEZ

EL UNIVERSAL

Bastó que se alzara el telón para que apareciera por última vez en escena la estampa de Willie Colón. Infló sus cachetes y una vez más estremeció con las notas de su trombón a la sala Ríos Reyna repleta de un público que lo fue a despedir.

Antes, Alfredo Naranjo y El Guajeo fueron los encargados de meter en calor al público. Durante casi una hora la salsa hecha en Venezuela sonó con ímpetu.

Colón, quien cumple 40 años de vida artística y tiene 56 de vida, apeló a su humor para entrar en contacto con el público. Agradeció la presencia de la gente y mencionó el trauma que le causó llegar a Caracas por la montaña.

El concierto, de casi dos horas, incluyó un tributo a quien lo acompañara durante siete años, el desaparecido Héctor Lavoe, de quien dijo: "Sigue más pegado que Mark Anthony, Gilberto Santa Rosa y Willie Colón".

En homenaje a quien cumple 13 años de haber fallecido, cantó "La Banda", "Periódico de ayer" y "Todopoderoso". Además anunció la película que se exhibirá el año que viene sobre la vida del cantante y recomendó comprarla "pirateada" en caso de que esta fuera una basura.

Era imposible reunir en un concierto los éxitos de 40 años e igual número de producciones. Pero hizo un esfuerzo y cantó las más populares: "Calle Luna, Calle Sol", "Oh, ¿qué será?", "Idilio", "Gitana".

El Malo se fue

Nunca como anoche el epíteto que lo dio a conocer al mundo le quedó tan bien. Cuando Willie Colón se despedía de los escenarios seguro los asistentes pensaban en su maldad: hay que ser muy malo para despedirse de una carrera que ha dado tantos frutos como la de Colón. Ahora, al parecer, vendrán otros vientos que tienen que ver con sus aspiraciones políticas y filantrópicas. A propósito de eso, envió saludos de parte del gobernador de Nueva York y del presidente George Bush. Entre pitas y aplausos se abrió paso para dejar a un lado los chistes y seguir con la música.

El cantante, arreglista, compositor y trombonista recordó que fue Caracas la primera ciudad donde lanzaba su carrera como solista.

Los músicos de la banda se lucieron en solos de varios minutos: Luis Cueto, Oscar Chumbiray, Carlos Soto, Ray Colón (su hijo), Iván Renta, Osvaldo Meléndez, Noah Bless, Rodrigo Larenas y David Feliciano. El más aplaudido fue, sin duda, el timbalero venezolano Luisito Quintero, a quien presentó como "orgullo nacional".

Cuando anunció su despedida, un "no" de cientos de voces al unísono resonó por toda la sala. El idilio, sin duda, ha perdurado. Colón hizo referencia al incremento de unas cuantas "libras" de peso. Su nueva figura lo hacía ver fatigado a ratos. Sin embargo, "guapeó" como los mejores, como lo recuerda y recordará su público.

Luego de presentar a su banda, el público pidió bis y cantó "Simón". Sin embargo, quedó en incógnita si esa sería realmente la última vez del músico frente al público. Colón se despidió con un "hasta la próxima".