WillieColon

Willie Colón de El Bronx a las tarimas del mundo

Ruth E. Hernández Beltrán


Nueva York/especial para edlp — Con una larga y exitosa carrera en la música, que comenzó a los 15 años, el nombre de Willie Colón tiene que ser mencionado cuando se trata de la salsa, un género cuyo impacto será difícil superar, y de un puertorriqueño que ha hecho historia.

Pero, mucho más allá de eso, se trata de un artista que retrató la pobreza y discriminación del mundo que conoció desde su infancia, que fue parte de una generación que exigía respeto y luchaba por sus derechos, en el difícil Nueva York de los años sesenta.

El joven de origen puertorriqueño, que nació y creció en el sur de El Bronx —uno de los sectores más pobres de ese condado— junto a su madre y abuela Antonia, pudo captar con gran acierto el sentimiento y desamparo de la diáspora a través de su música.

Según ha señalado en reiteradas ocasiones el músico, compositor, productor, arreglista y cantante, la pasión por la música la heredó de su abuela, quien le enseñó español y arrullaba con temas populares puertorriqueños, de donde surgió su fascinación por los ritmos típicos de la isla caribeña.

¿Qué llevó a este joven a plasmar la discriminación y pobreza de los puertorriqueños y otras minorías en sus canciones?

“Es mi venganza contra los males que sufrieron mis abuelos, mis padres, mis primos... mi gente”, dijo Colón a El DIARIO LA PRENSA, al evocar su infancia, en el seno de una familia pobre.

“Son cosas que se tienen que decir y sacar al sol, no sólo por el bien de nosotros, sino por el bien de todos, incluyendo a los nuevos inmigrantes y hasta a los hijos de los que nos discriminaron”, dijo el músico.

Y esa acción, como en la ciencia —comentó— causa una reacción. “Las violencias a que fueron y sigue siendo sometida nuestra gente tiene vastos resultados negativos en la sociedad. Esto es parte de las raíces de las drogas y el crimen", afirmó.

“Poder `quitarle la tapa al pomo` ayuda a bajar la presión y a veces nos permite decir cantando lo que sería muy difícil platicar cara a cara”, sostuvo.

Los temas socio políticos y filosóficos han estado presentes a lo largo de toda su carrera. En su primera grabación en 1964, “Fuego al barrio”, expresó lo que ocurría en esa época en El Bronx, donde los edificios eran quemados por sus dueños para cobrar el seguro y no tener que darles mantenimiento.

“Desgraciadamente, nosotros los latinos, boricuas principalmente, éramos los inquilinos y quedábamos desamparados en la calle sin nada, viendo cómo todas nuestras posesiones eran consumidas por el fuego”, dijo además en conversación con este rotativo.

La lista de temas en los que dio voz a quien no la tenía, es extensa. En su tema “Colgaditos” cantó a los niños que crecen solos en la calle; en “Color americano” al racismo en la “tierra del norte, donde el blanco domina y el púrpura calla” o en el “Gran varón” que habla sobre el homosexualismo y cómo el SIDA ha destruido tantas familias.

Colón, un innovador que gustaba experimentar con los sonidos, hizo historia en 1971 con su “Asalto navideño”, que se convirtió en un clásico en los hogares puertorriqueños, en el que incorporó el cuatro a la salsa, y para ello contó con Yomo Toro.

Esa unión de salsa y cuatro —exaltando así el mundo campesino puertorriqueño— resultó en una armonía sonora única, como exitosa fue su unión con Héctor Lavoe, el cantante de los cantantes, con quien había grabado ya “El malo” y junto al cual cosechó grandes e inolvidables triunfos. ¿Quién no recuerda “Barrunto”, “Che ché colé”, “Juana Peña” o “La murga”?, entre otros temas que invadieron La Gran Manzana y que traspasaron fronteras.

El trabajo de Colón, que también incorporó la bomba y la plena a su música, fue particularmente significativo para los boricuas de la diáspora.

En “La gran fuga” (1971); “El crimen paga”, y “El juicio” (1972); “Lo mato” (1973) y “El bueno, el malo y el feo” (1975), la marginalidad continuó presente con toda su rudeza.

Su “junte” con el panameño Rubén Blades marcó una época importante para la salsa ya que el binomio le permitió dar continuidad a temas sociales y políticos, contar historias para crear conciencia, mientras el público se divertía.

Tras separarse de Blades, Colón continuó en solitario, y con ello, más éxitos. De su primer álbum como cantante “Solo” (1979) recordamos “Sin poderte hablar”; al que le siguió el disco “Fantasmas” (1981) con “Amor verdadero” y “Oh, ¿qué será?”. En 1984 lanzó “Mi sueño” y “Tiempo pa`matar”.

Su carrera en la música no está desvinculada de su activismo y trabajo político, ya que ahora se desempeña como asesor del alcalde de Nueva York Michael Bloomberg.